
Hace unos días mi querida amiga María, me comentaba que para
ella hay fotos que donde quiera que estés conforman tu hogar. Me quedé pensando
en esto… La impresión de rostros sobre
papel que cerca o lejos nos hacen sentirnos en casa. La presencia de imágenes
de esas personas que nos dan la fuerza para seguir adelante. Imágenes de
quienes nos conocen e incluso intuyen sobre nuestras pasiones y nuestros
vértigos.
Pensé en qué imágenes me daban la fuerza para levantarme,
para continuar soñando pero, sobre todo, para perdonarme a mí misma mis propios
errores. Sentir, recordar, con la visión, quiénes somos, de dónde venimos y a
dónde queremos ir.
Al hilo de esto recordé aquella frase de Rilke, que tanto usa
Serrano, “mi patria es mi infancia”. Y sí, más que una bandera, mi patria es mi
infancia, mi recuerdo, mis imágenes, las de aquellos que te conocen más o menos
pero, que siempre han estado ahí. Que se convierten en raíz, en origen, en
razón, para ser lo que quieres ser. Para conformar tu ética y tu obrar. Para
serte, a ti misma, fiel e infiel. Para "auto-perdonarte", alentarte y que seas capaz de seguir.
Ahora, que parece que tocan tiempos de embalar de nuevo las cosas, de hacer
maletas, de recoger todo lo que ha conformado
durante un curso mi hogar. Ahora, reviso con el corazón las imágenes que
me hacen sentir en casa, que me recuerdan lo que soy. Imágenes que son
personas. Imágenes bandera. Personas
bandera. Que te hablan de tu pasado y que, de forma más o menos consciente, han
puesto los cimientos de lo que soy y de lo que seré.

Qué suerte encontrar un gran álbum en el que caben muchos y
muchas. Qué suerte poder volver la vista atrás y recordar una infancia, una familia,
a la que a veces me matan las ganas de volver y otras me impulsan a seguir
buscando, buscando los sueños, conquistándolos,construyendo felicidad. Qué
suerte tener imágenes hogar que me reconcilian conmigo y con el mundo. Imágenes
que al verlas llenan de fuerza.
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