martes, 26 de junio de 2012

Coherencias

Ahora que los apuntes están archivados. Ahora que se cierra un ciclo escolar de intenso aprendizaje. Ahora que toca continuar la vida con lo aprendido. Ahora vuelvo a pensar en eso que retumbaba en mi interior después de una clase intensa, de una conversación interesante o la inmersión en unos apuntes. Ahora vuelvo a pensar en la coherencia. La coherencia entre el discurso y la praxis. Entre lo que digo y lo que hago. Entre lo que creo pensar y lo que verdaderamente muestro. De qué me vale teorizar sobre la integración si sigo enajenando al otro, a la otra. De qué me vale hablar de solidaridad, de comercio justo, sino mido, ni pienso qué consumo y qué no. De qué vale transformar el conocimiento si perpetuamos nuestro modo de vivir. Será que esto de educar la mirada y la acción para que vayan en sincronía es un proceso lento pero, debe ser constante, y sobre todo real, verdadero, honesto.

Sigo queriendo ser coherente y no sólo en los aspectos profesionales que me tocan más de cerca, sino en mi vida. Ser coherente aunque el precio me cueste caro. Quiero armonizar esta danza entre el pensamiento y la acción. Y aunque aquí acabe un curso, un máster, el reto continúa, poniéndome a prueba diariamente, difícil pero, prefiero la dificultad a la comodidad. Me decepcionaré conmigo y con el mundo, no por ello puedo dejar de intentarlo. En el mundo, con el mundo, con coherencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario