viernes, 28 de septiembre de 2012
Luchan mis gigantes
Insomnios. Madrugadas en vela. Intranquilidad. Nervios.
Ardores de estómago. Apetito disminuido.
Escozor en las heridas del corazón. Miedo. Dolor que no duele. Todo esto que
vivo me parece un cuadro patológico o, como cantaría el gran Antonio Vega, una
lucha de gigantes. Luchan mis gigantes, luchan una vez más la razón y el
corazón. El miedo y el querer. El pasado y el presente. El amor y el odio. Y en
todas mis luchas me dan miedo las enormidades, las enormidades en las que no me
vean, no me oigan, no me sientan. Prefiero no pesarlo pero, he de confesarlo.
Tengo miedo.
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